Fantasías… segunda parte

Posted by Lady Marmalade in Sin categoría

… Sujeto entre mis manos la caja, cuadrada, satinada, plateada. La agito con intención de poder descubrir que hay en ella y… ¡Sorpresa! Suena un tintineo…

¿Qué habrá?

Sinceramente, esperaba el conjunto perfecto para conjuntar la máscara… Pero… no… al abrirla puedo ver una llave, antigua, con una empuñadura en forma de trébol de tres hojas que cuelga de una cadena que parece de oro. Debajo de la misma hay… ¿un mapa? Escapándose de mis  manos al descubrir lo que era. Lo recojo y puedo ver que es el plano de la casa, cada habitación tiene un nombre: Sodoma, Lesbos, Sade, Le Voyeur… Pero una no tiene nombre y en su lugar encuentro una X roja, indicando mi situación.

¡Me da un vuelco el corazón! Al acabar la noche ¿qué nombre tendrá mi habitación? o ¿sòlo es para las no iniciadas? Dejando volar mi imaginación intento pensar ¿qué lujuria me gustaría llevar a cabo? El solo hecho de tener el poder de hacer lo que me plazca sin que nadie me analice, me juzgue o me encasille, me hace sentir un latido entre mis piernas… Siento como sube y me llena de ansiedad, deleitándome en las imágenes que me vienen a la cabeza…

La llave…

Miro alrededor de la habitación y reparo en un baúl grande, como los antiguos armarios de viaje que se abrían de forma vertical.

¡Bingo! Tiene una cerradura, toco el orificio sintiendo que es de la misma anchura que la llave que ya cuelga de mi cuello… La introduzco y escucho un chasquido que me indica que conecta a la perfección. Abro sus dos puertas y me encuentro ante… -“¡Dios Mio! Esto no puede ser cierto”- Ante mi se encuentran todo tipo de accesorios, vestimentas y juegos para DAR placer, QUITARLO o CASTIGAR; corsés, guantes, ropa de látex, dildos, lencería fina, fustas, látigos, cuerdas, arneses… Hay objetos que no se ni para qué son y algunos dan hasta miedo.

Decido centrarme primero en la ropa… Al menos es algo que domino a la perfección.

Siendo atrevido, clásico o depravado todo tiene un increíble estilo y está marcado por su sofisticación… Entre todos ellos me llama la atención un corsé negro, con varillas, hecho como los que lucía María Antonieta, con la salvedad de que tiene el liguero integrado y en su parte trasera cae una cola como la de los fracks, justo para insinuar la curvatura del inicio de mis piernas… Me dirijo ante el enorme espejo situado frente a la cama y deslizo el negro vestido por mi cuerpo… primero un hombro, luego otro… resbalando por mi pecho, luego por mi estómago y finalmente ayudándolo a caer al suelo.

Me doy cuenta que me quedo completamente desnuda ante el espero… -“¿Cómo no? Odio que se marque  la lencería en los vestidos”- Elijo un tanga que me parece original ya que cierra la obertura inferior con una cremallera, como si yo tuviera la última elección en decidir quien va entrar en ella… Siento otra vez el latido…  y mientras me la pongo, no puedo evitar rozar los labios con mis dedos sintiendo la extrema excitación en la que me encuentro.

El corsé perfila perfectamente mis curvas sintiendo cada movimiento del balanceo de mis caderas… el simple respirar cotidiano presenta mi pecho apetecible, impaciente… los puños y cuello de mi camisa blancos que he escogido me dan un toque distante, frío… sobrio.

Llega la hora de elegir el complemento y sin pensarlo escojo una preciosa fusta con empuñadura de cristales de Swarosky que en su punta aprecio un trozo de cuero, rígido y duro. ¿Dolerá?

Me pongo la máscara y vuelvo a mirarme en el espero… Tacones de vértigo negros, medias de seda para liguero, corsé, máscara y yo…

Me tiembla todo, sé que ha llegado el momento de abrir la puerta, de escoger qué deseo y saber qué hay tras ella, donde desde hace rato escucho gemidos… Algunos graves de placer, otros agudos de dolor, otros insinuantes como si estuvieran esperándome…

Agarro con firmeza el pomo, giro y estiro hacia mí…

… Me hallo ante un pasillo ancho y largo, donde a lado y lado se encuentran puertas, cada una de un material y color; de cuero negro, de cristal transparente, de suave madera troquelada… entran y salen hombres, mujeres con sus máscaras, otras sin ellas… Hasta que por fin alguien  repara en mí.

Me doy cuenta que la que no ha reparado en él soy yo, porque estaba justo a mi lado desde que salí de la habitación…

Alto, ojos verdes, cuerpo atlético, moreno de piel, cabello castaño, manos grandes, muy atractivo… Me mira fijamente con deseo y su mano en mi hombro, la que justo me ha hecho fijarme en él, me abrasa… sintiendo que tengo hambre, hambre de placer y desatar mis instintos más básicos…

Otra vez el latido; intenso, fuerte, intermitente, insistente que acelera mi pulso, que rige mis manos, que suelta mi cintura, que hace sacar el gozo de mi garganta. Con un gesto rápido, claro y seguro empujo al susodicho contra la pared, para acercarme a él, mientras le miro fijamente y sentir su deseo… Siento sus manos en mis hombros, como bajan hasta la curva final de mi espalda y cómo me estrecha fuertemente hacia él… Deseo poseerlo allí mismo…

No se ni cómo, pero no soy consciente de que todos aquellos que están en el pasillo se han parado a observarme, sedienta de piel…

Siento una mano, una quinta mano, que no es mía ni del amante escogido… me acaricia desde el tobillo, subiendo por el gemelo… lentamente, la rodilla, virando un poco su viaje hacia explorar más y mejor el interior de mi muslo… sigue subiendo… siento como el amante me roba un beso lleno de fuerza y pasión… la mano sigue subiendo, siento cómo se recrea, como me acaricia sintiendo como mis muslos se tocan…Mi amante me agarra fuerte del pelo y estira hacia abajo deslizando su lengua de fuego por mi cuello… entre abro los muslos dándole paso a esa mano misteriosa y dejando escapar un gemido que me llena….

Continuará…

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