Tras una semana horrible con problemas familiares, conflictos con mis compañeros, discusiones, malos entendidos, por fin es viernes. Viernes para dejar todo a tras y disfrutar un poco con los amigos y olvidar.

Las 6 de la tarde, a y 58 ya estaba cerrando el ordenador y a en punto saliendo por la puerta… “-¡Que ganas!, ganas de llegar a casa, poner Adelle para que envuelva el ambiente con su increíble voz y… meterme en la ducha, como si la pureza de las lágrimas de agua tuvieran el don de olvidar-”.

De noche.

La noche que me invita a quedar con las amigas y reír… “-¿Que bien me va a ir!-”

Knock, knock… “-¡Ya voy, ya voy!-” Me espera el taxi. Restaurante, cena increíble, amigas, risas, bar post cena y fin de la noche en nuestra discoteca de siempre.

“-¡Camarero, por favor 3 mojitos!-”

Noto como el alcohol me desinhibe y me suelto el pelo… bailar…cruce de miradas, charlas, feeling y me besa…”-¡Que bien sabe!-” Hoy mejor que nunca… hoy sabe a mi helado favorito. “-¿Por que apareces ahora?”-

Mismos gustos, mismas pasiones, mismas ideas… “-ufffff que bien besa-”.

Salimos de la discoteca, solos. Me siento feliz, debe de ser un regalo después de esta semana tan horrible..

 

¿Do you wanna sleep with me?

 

Me dejo llevar…

Las 13.00h. Abro los ojos y le veo. Que majo y que gran noche. Nos desperezamos y recuerdo que tengo comida familiar. Me despide con un beso y un te llamaré.

Nunca llamó.

*          *          *

Es curioso que en pleno siglo XXI existan todavía clichés del estilo: “Si se va a la cama conmigo la primera noche lo hace con todos, es una facilona” o “si me acuesto con ella a la primera no tiene tanto valor”.

Reglas absurdas creadas por tabúes de siglos pasados que no van con la mujer de hoy, ni con sus valores, ni con sus ideales.

¿A caso nunca se han dejado llevar? ¿A caso no han sentido un feeling tan increíble que no se han podido resistir? ¿A caso no han dicho hoy me lo permito? ¿A caso no podemos tener una vida sexual activa?

La maldición del sexo en la primera noche ronda sobre nuestras cabezas, poniendo mil interrogantes a la hora de decidir o, tras haber pasado la noche más espectacular de mi vida no volver a saber nada más de él.

El haber pasado una noche genial decidida por los dos ¿nos hace ser peores?

Sinceramente, no nos hace peores, en realidad no tiene nada que ver con nosotras. Tiene que ver con el hombre con el hemos pasado las últimas horas; en si ha sido capaz de evolucionar, abrir su mente y alinearse con la mujer de hoy, una mujer con exactamente los mismos derechos, pasiones, deseos, ilusiones y valor que cualquier otro hombre, donde ni el prejuicio ni absurdas percepciones tienen cabida.

Pero…

Lamentablemente existe; tal vez por desconocimiento, tal vez por inseguridad, tal vez por una educación pasada, tal vez por estúpidas ideas… O ¿a caso los hombres pierden valor por las mismas actitudes?

Por supuesto que existen mujeres que su vida sexual es tan activa como la de cualquier hombre soltero..¿Y que? ¿Os escandalizáis? Sentimos, sufrimos, deseamos, amamos como vosotros…¿a qué tan poco entendimiento?

Y también te puedes encontrar que por una vez, esa mujer se salta sus propias reglas, por ti.

Con maldición o sin ella…

Mírala, siente, descúbrela, porque lo más seguro tengas una mujer maravillosa, especial delante de ti…

No te la pierdas por absurdos prejuicios.

*          *          *

Dedicado a todas aquellas mujeres que esperaron que esa noche especial hubiera sido algo más…una llamada para una siguiente cita.

 

 

Hace alrededor de unos cinco meses, en una noche de esas llamadas de chicas, en las que nos reunimos para echar unas risas, hablar de cosas banales, salir, bailar y sobre todo pasar un rato entre amigas… Al llegar a una discoteca para tomar algo, un chico de forma atrevida y abierta desliza su brazo por mi cuello y me pregunta al oído: -“¿Cuál de todos los tíos de aquí te pone?”- Le puse una cara de extrañada por la pregunta a lo que reaccionó diciéndome –“Va venga, no seas tímida, dime qué tío te pone de todos los que hay aquí”-. Debido a su insistencia decidí contestar: -“Mmmmm pues poner ponerme… ninguno”-. Deberíais haberle visto la cara de desconcierto que puso a lo que añadió:-“¿Me quieres decir que entre las mil personas que habrá aquí no hay ni un solo tío que te ponga? ¡Qué exigente que eres!”- Y sin más se marchó dejándome con una gran incógnita… ¿Realmente los hombres van tan perdidos que todavía no se han dado cuenta de lo que realmente nos pone a las mujeres?”-.

 

Tras aquel desafortunado momento, aquella pregunta me ha ido rondando por mi cabecita contrastándola con otros momentos en los que “lo que nos pone” a hombres y mujeres difiere en gran medida.

¿Realmente no había ningún hombre que me “pusiera” entre las 1000 personas que allí habían? ¿Soy tan exigente? ¿Qué tipo de hombre me “pone”?… Cientos de preguntas pasaban por mi cerebro y tras consultarlo con amigas y conocidas llegué a una muy sencilla conclusión en la que todas coincidíamos… Las mujeres nos somos tan visuales como los hombres, o al menos esos imputs no nos hacen despertar nuestro deseo sexual. Tal vez os encontremos monos, guapos y hasta atractivos pero para que eso traspase al terreno sexual se necesita de un plus que nos despierte ese instinto básico, un plus que se encuentra más en lo inmaterial que en lo físicamente hablando.

 

Así que me pregunté qué cosas nos ponen de los hombres a nosotras… y esto es lo que salió:

Para empezar debemos tener claro este concepto; “la potencialidad de cuidar”, es decir cuanto hay en un hombre que transmita que puede cuidarnos oprotegernos… Si eres alto, de espaldas anchas y brazos grandes, tienes un plus visual importante. La seguridad y autoconfianza son básicas y si sabes transmitirlas tienes mucho terreno ganado. ¿Que no tienes nada de todo esto?… muéstrame que puedes cuidar de mi; el simple gesto de ponerme té en mi taza porque te has dado cuenta de que se me ha acabado; darme la mano para subir o bajar una escalera o simplemente preocuparte por mí… nos pone mucho, despierta nuestros sentidos y hacen que os percibamos de otra manera.

 

INTELIGENCIA… por favor si os acercáis a hablar con nosotras recordad que somos inteligentes, así que no os hagáis ni los guais dejándonos en ridículo, ni preguntéis cosas absurdas, ni queráis ser lo que no sois… y sino sabéis qué decir, ¡decidlo! Lo encontraremos sincero y refrescante: -“Hola, llevo toda la noche mirándote y ahora que me decido a hablarte no sé qué decirte, ¿me echas una mano?”—Tener una conversación inteligente os hará conseguir toda nuestra atención.

 

Mostrar interés en todo lo que os digamos. Guardad todos vuestros impulsos sexuales en vuestros jeans para el momento propicio y prestadnos toda vuestra atención… somos princesas que queremos que nos traten, nos cuiden, nos hablen y nos respeten como tales y si lo hacéis despertaréis nuestro lado más sexy, querremos conquistaros, coquetear, jugar porque habréis despertado ese lado sensual y coqueto que todas tenemos.

 

Aunque lo he comentado de puntillas en el primer punto, la confianza en uno mismo nos parece de lo más sexy. Muchos hombres confunden esto con que nos gustan los canallas o malotes, y no es eso, sino que ellos muestran y transmiten esa seguridad por cada poro de su piel. Confianza igual a seguridad que es igual a sexy en nuestro ADN.

 

Por supuesto que puede ser que por una extraña razón nos revolucionemos y todas nuestras hormonas se pongan en guardia al conocer a un hombre que despierte nuestro lado más salvaje, pero estas ocasiones, son las menos, ya que normalmente las distancias cortas os harán más atractivo y sexy que el veros en la palestra como trozos de carne que van a ser vendidos en el mercado.

 

¿Y qué hacer cuando ya habéis traspasado todos estos obstáculos, habéis despertado nuestro interés y os encontráis ante una noche con esa mujer que habéis estado deseando toda la noche?

 

Dos cosas… RESPETO y recordar que tras esa imagen de princesa se esconde toda una diosa del sexo (nos hará sentirnos seguras y deseadas). Y aquí sí que hay mil cosas que nos ponen en el más estricto significado sexual, que si os parece amplío en un nuevo post: ¿Qué nos pone en la cama?

 

Hasta aquí unos apuntes que espero ayuden en algo en este difícil mundo del deseo… Así como os animo a ampliar con lo que vosotras personalmente os “pone” o atrae de un hombre… ¿Les echamos una mano?

 

… No entiendo porqué pero me siento segura, como si el cambio de roles no se hubiera producido. Tal vez sienta que todo es un juego y que en cualquier momento puedo volver a tomar las riednas.

Vamos caminando por el pasillo principal. Hemos dejado atrás la habitación… Vamos pasando puertas:

De madera,

De cristal,

De cuero,

De metal…

Y sigue tirando de mí…

Desde aquí tengo una panorámica magnífica de mi seductor trofeo –“Lo pienso levantando levemente la ceja izquierda”-. Siento otra vez el latido entre mis muslos: tum, tum, tum… tum, tum, tum… tum, tum, tum cada vez más rápido, cada vez más fuerte… Me impaciento, me irrito, me incomodo, me enfurezco, me revelo… Me paro… y tiro de él hacia mí –“Le deseo ahora mismo”-… Le envuelvo con un abrazo apasionado mientras nuestro labios se juntan húmedos, tersos, impacientes…siento cómo sus manos van recorriendo mi cuerpo, cómo van soltando el ceñido corsette… Le arranco la camisa, quiero sentir su piel: suave, firme…sentir sus músculos me estimula, me excita todavía más…Cae el corsette al suelo y empieza a besarme el cuello, descendiendo poco a poco por mi clavícula, jugando con la lengua, apretando fuertemente sus manos en mis caderas, llegando al ombligo, bajando, jugando……

BIP, BIIP, BIP….BIP, BIP, BIP…BIP, BIP, BIP…. BIP, BIP, BIP… BIP, BIP, BIP

Entre sudores, enrojecida, nerviosa, excitada, con el pulso martilleando me despierto!… ¡Dios! ¡Todo era una fantasía!

***********

Siento no acabar la historia, pero creo que es como debe de ser, para que tal vez se transforme en una fantasía nueva en alguno de vuestros sueños y así le podáis dar el final que más deseéis.

Este relato viene a colación para hablar de las fantasías eróticas, muy nombradas entre ellos y casi omitidas muchas veces entre ellas.

Siempre se ha creído que el hombre era más fantaseador que la mujer y en cambio recientes estudios demuestran no sólo que las mujeres fantasean por igual, aunque de forma distinta, sino que son base erótica importante para excitarnos.

El problema viene cuando esas fantasías se salen de lo que habitualmente llamamos canon de lo “normal”; soñar que te violan y sientes placer, que maltratas a un hombre y te gusta, acostarte con otra mujer, tener sexo con dos hombres, estar con hombres de otras razas o de posición social distinta a la tuya, sexo en grupo, sexo con animales… -“¿Qué pasa cuando soñamos con algo denominado fuera de lo “normal”?”-

Aquí es cuando las mujeres omitimos nuestras fantasías pensando que están mal y hasta que puede haber algo incorrecto en nosotras –“¿Cómo voy a sentir placer sometiendo a un hombre? ¿O siendo violada por un grupo de desconocidos?”- Lo primero de todo y más importante es saber que debemos tener muy claro que las fantasías se crean en nuestra mente y en la mente NO hay REGLAS ni LIMITES, todo está bien en este territorio, todo es correcto. El hecho de soñar o hasta escribir una historia tórrida donde interviene la imaginación para crearla no significa ni que desees llevarla a cabo ni que en la realidad te fuera a gustar… por eso se llama FICCIÓN, porque está en ese mundo onírico, ese mundo intangible llamado imaginación.

Las fantasías al ser una ilusión y ser creadas por ésta pueden perder efecto al intentar llevarlas a la práctica y hasta en muchos casos puede ser contraproducente si se rebasan los límites personales y no se está preparado.

La mente crea y se debe comprender como eso, pura fantasía que podemos retomarla siempre que deseemos para erotizarnos o hasta basarnos en ella para algún juego erótico, pero no debemos juzgarnos ni analizarla, simplemente es una liberación para hacer más interesante la realidad.

Las femeninas acostumbran a ser más largas, detalladas, con una historia de por medio, donde el morbo es parte muy importante en la excitación. Aquí os dejo las 10 más recurrentes en las mujeres:

  • Tener relaciones sexuales con un hombre distinto al habitual.
  • Sexo en grupo.
  • Dominar a un hombre.
  • Ser dominada.
  • Ser objeto de una violación.
  • Tener sexo con otra mujer.
  • Juegos de Roles.
  • Tener sexo en lugares arriesgados y diferentes.
  • Situaciones de poder o de dominación extremas (BDSM)
  • Trío con 2 hombres.

Espero con este post haber aclarado algunas dudas que me habéis hecho llegar, poniendo en primera línea un relato más que subido de tono para mostrar que la imaginación no tiene límites y que es eso….IMAGINACIÓN.

Que las disfrutéis…. ¿Me contáis alguna vuestra?

Fantasías… segunda parte

Posted by Lady Marmalade in Sin categoría

… Sujeto entre mis manos la caja, cuadrada, satinada, plateada. La agito con intención de poder descubrir que hay en ella y… ¡Sorpresa! Suena un tintineo…

¿Qué habrá?

Sinceramente, esperaba el conjunto perfecto para conjuntar la máscara… Pero… no… al abrirla puedo ver una llave, antigua, con una empuñadura en forma de trébol de tres hojas que cuelga de una cadena que parece de oro. Debajo de la misma hay… ¿un mapa? Escapándose de mis  manos al descubrir lo que era. Lo recojo y puedo ver que es el plano de la casa, cada habitación tiene un nombre: Sodoma, Lesbos, Sade, Le Voyeur… Pero una no tiene nombre y en su lugar encuentro una X roja, indicando mi situación.

¡Me da un vuelco el corazón! Al acabar la noche ¿qué nombre tendrá mi habitación? o ¿sòlo es para las no iniciadas? Dejando volar mi imaginación intento pensar ¿qué lujuria me gustaría llevar a cabo? El solo hecho de tener el poder de hacer lo que me plazca sin que nadie me analice, me juzgue o me encasille, me hace sentir un latido entre mis piernas… Siento como sube y me llena de ansiedad, deleitándome en las imágenes que me vienen a la cabeza…

La llave…

Miro alrededor de la habitación y reparo en un baúl grande, como los antiguos armarios de viaje que se abrían de forma vertical.

¡Bingo! Tiene una cerradura, toco el orificio sintiendo que es de la misma anchura que la llave que ya cuelga de mi cuello… La introduzco y escucho un chasquido que me indica que conecta a la perfección. Abro sus dos puertas y me encuentro ante… -“¡Dios Mio! Esto no puede ser cierto”- Ante mi se encuentran todo tipo de accesorios, vestimentas y juegos para DAR placer, QUITARLO o CASTIGAR; corsés, guantes, ropa de látex, dildos, lencería fina, fustas, látigos, cuerdas, arneses… Hay objetos que no se ni para qué son y algunos dan hasta miedo.

Decido centrarme primero en la ropa… Al menos es algo que domino a la perfección.

Siendo atrevido, clásico o depravado todo tiene un increíble estilo y está marcado por su sofisticación… Entre todos ellos me llama la atención un corsé negro, con varillas, hecho como los que lucía María Antonieta, con la salvedad de que tiene el liguero integrado y en su parte trasera cae una cola como la de los fracks, justo para insinuar la curvatura del inicio de mis piernas… Me dirijo ante el enorme espejo situado frente a la cama y deslizo el negro vestido por mi cuerpo… primero un hombro, luego otro… resbalando por mi pecho, luego por mi estómago y finalmente ayudándolo a caer al suelo.

Me doy cuenta que me quedo completamente desnuda ante el espero… -“¿Cómo no? Odio que se marque  la lencería en los vestidos”- Elijo un tanga que me parece original ya que cierra la obertura inferior con una cremallera, como si yo tuviera la última elección en decidir quien va entrar en ella… Siento otra vez el latido…  y mientras me la pongo, no puedo evitar rozar los labios con mis dedos sintiendo la extrema excitación en la que me encuentro.

El corsé perfila perfectamente mis curvas sintiendo cada movimiento del balanceo de mis caderas… el simple respirar cotidiano presenta mi pecho apetecible, impaciente… los puños y cuello de mi camisa blancos que he escogido me dan un toque distante, frío… sobrio.

Llega la hora de elegir el complemento y sin pensarlo escojo una preciosa fusta con empuñadura de cristales de Swarosky que en su punta aprecio un trozo de cuero, rígido y duro. ¿Dolerá?

Me pongo la máscara y vuelvo a mirarme en el espero… Tacones de vértigo negros, medias de seda para liguero, corsé, máscara y yo…

Me tiembla todo, sé que ha llegado el momento de abrir la puerta, de escoger qué deseo y saber qué hay tras ella, donde desde hace rato escucho gemidos… Algunos graves de placer, otros agudos de dolor, otros insinuantes como si estuvieran esperándome…

Agarro con firmeza el pomo, giro y estiro hacia mí…

… Me hallo ante un pasillo ancho y largo, donde a lado y lado se encuentran puertas, cada una de un material y color; de cuero negro, de cristal transparente, de suave madera troquelada… entran y salen hombres, mujeres con sus máscaras, otras sin ellas… Hasta que por fin alguien  repara en mí.

Me doy cuenta que la que no ha reparado en él soy yo, porque estaba justo a mi lado desde que salí de la habitación…

Alto, ojos verdes, cuerpo atlético, moreno de piel, cabello castaño, manos grandes, muy atractivo… Me mira fijamente con deseo y su mano en mi hombro, la que justo me ha hecho fijarme en él, me abrasa… sintiendo que tengo hambre, hambre de placer y desatar mis instintos más básicos…

Otra vez el latido; intenso, fuerte, intermitente, insistente que acelera mi pulso, que rige mis manos, que suelta mi cintura, que hace sacar el gozo de mi garganta. Con un gesto rápido, claro y seguro empujo al susodicho contra la pared, para acercarme a él, mientras le miro fijamente y sentir su deseo… Siento sus manos en mis hombros, como bajan hasta la curva final de mi espalda y cómo me estrecha fuertemente hacia él… Deseo poseerlo allí mismo…

No se ni cómo, pero no soy consciente de que todos aquellos que están en el pasillo se han parado a observarme, sedienta de piel…

Siento una mano, una quinta mano, que no es mía ni del amante escogido… me acaricia desde el tobillo, subiendo por el gemelo… lentamente, la rodilla, virando un poco su viaje hacia explorar más y mejor el interior de mi muslo… sigue subiendo… siento como el amante me roba un beso lleno de fuerza y pasión… la mano sigue subiendo, siento cómo se recrea, como me acaricia sintiendo como mis muslos se tocan…Mi amante me agarra fuerte del pelo y estira hacia abajo deslizando su lengua de fuego por mi cuello… entre abro los muslos dándole paso a esa mano misteriosa y dejando escapar un gemido que me llena….

Continuará…

Fantasias…primera parte

Posted by Lady Marmalade in Sin categoría

Por fin es Viernes. Cierro el ordenador, recojo las cosas de la mesa y tras mi jornada intensiva me despido de mis compañeros hasta el Lunes.

Conecto mi Ipod, coloco  cada auricular en mis oídos y comienzo la marcha hasta mi casa, haciendo balance de la semana, posibles trabajos pendientes e imaginando planes para la noche.

Abro la puerta del portal, subo caminando los dos pisos de, a veces, interminables escaleras que me separan de llegar a casa y desconectar… -“Ya he llegado al segundo. Que extraño, hay una caja en el suelo delante de la puerta”-. Parece un regalo, su tacto es suave y liso, toda ella de un precioso tono gris perlado y con un lazo blanco que la abraza.

Hay una nota.

-“Hola princesa, a las cinco comienza el show, ¿asistirás?”-.

Intrigada entro en casa, me siento en el sillón orejero que heredé de mis abuelos y abro el paquete… Hay un suave papel de seda blanco que tapa…tapa…A ver?…una máscara. Una máscara que me recuerda a los carnavales de Venecia. No cubre la cara por completo, sólo deja al descubierto los labios y los ojos para que pueda ver. Es preciosa, su fondo es blanco nacarado con brillantes que bordean  los accesorios que simulan las cejas. Tiene ribetes de oro y plata. Parece hecha por un artesano por todos los detalles que tiene…es preciosa. Siento la curiosidad de saber qué se siente con algo tan hermoso puesto y también saber cómo me siento siendo Anónima.

Me dirijo al baño. Miro al espejo y me coloco la máscara…Perfecta, me “calza” perfecta, como si hubiera sido diseñada para mi. –“Pero, se deben de haber equivocado, yo no había quedado con nadie a las 5 y menos para ir a un carnaval!”-. Vuelvo a coger la tarjeta;-“Debajo de la famosa frase no hay ningún teléfono”-. La giro.-“Nada, tampoco”. Así que decido que ya se pondrán en contacto conmigo cuando se den cuenta de que no ha llegado al sitio que esperaban.

Me meto en la ducha y mientras me cae el agua tibia por el cuerpo, fantaseo con la increíble velada que le debe de esperar a la susodicha…Me gustó la sensación de anonimato y belleza que me aportó probármela…Pero ¿con qué ponérsela?

Al salir de la ducha, excitada por todas las imágenes que había creado en mi mente, vuelvo al salón y cojo la máscara. Me la vuelvo a probar y me dirijo desnuda hasta la habitación para mirarme ante el espejo que tengo apoyado en la pared vertical. Cuando me veo, me río a carcajadas….pero me gusta ver a otra persona ante mi.

Suena el timbre, llevaría una hora más o menos leyendo y había perdido la noción del tiempo… miro por la mirilla y un chofer perfectamente uniformado está en la puerta. Enseguida recuerdo la máscara, así que corro a meterla en la caja para devolverla, deben de haber pedido venir a buscarla.

Abro la puerta con la excusa perfecta cuando…-”Señorita X su coche la espera”-. ¿Cómo? ¿Que vienen a buscarme? ¿Pero si no se nada?… ¿A dónde? No entiendo nada. –“Disculpe, ¿para llevarme a donde y con quien?”- “Señorita X usted nos contrató ayer y la llevamos a la fiesta, por favor acompáñeme, nos estamos retrasando”-. Cierro la puerta y salgo corriendo a vestirme un fantástico vestido que me regalaron y nunca tengo ocasión de ponerme… estrecho, con la espalda al aire… negro.

Sé que es una locura, pero…Me muero por vivir algo excitante y transgresor.

Ya estoy en el coche, una berlina negra metalizada con los cristales tintados y entre el chofer y yo una mampara oscura que nos separa. No se a donde voy, ni qué voy a hacer. Sólo tengo entre mis manos la preciosa máscara Veneciana. Veo que salimos de la ciudad y el chofer me indica que tardaremos unos 30 minutos en llegar, así que decido dejar correr mi imaginación para hacer más corto el viaje…vuelvo a recrear en mi mente la vista del espejo, con la máscara cubriéndome el rostro, dándome esa libertad que puedo sentir en la garganta.

Me estremezco y mi corazón de acelera cuando veo que nos desviamos y entramos en un camino de tierra, custodiado por cientos de antorchas…

-“Ya hemos llegado”- Me dice el chofer mientras me abre la puerta. Me encuentro ante una espectacular casa o un palacete…sinceramente no sé que es. Veo llegar otros coches con mujeres con su máscara ya puesta…son elegantes y parecen hermosas.

Sale a mi encuentro un…un…¿mayordomo? No sé que es pero por su forma fría y seria de tratarme creo que sólo me quiere indicar el camino. Así que le sigo. Me lleva a una enorme habitación, cuadrada. El suelo es de parquet, escucho como mis zapatos suenan al caminar. Tiene 4 ventanales enormes que las coronan unas majestuosas cortinas moradas, Hay una zona de estar a la izquierda con una preciosa cheslón blanca de cuero. A la derecha está la cama, enorme, como si estuviera esperando que en ella durmieran más de dos. La tapa una colcha negra con cojines bordados con motivos abstractos de vistosos colores. Su cabezal es de hierro forjado pero muy moderno…me recuerda a los balcones de la Pedrera de Barcelona. A mi izquierda, antes de llegar a la sala de estar, hay una gran bañera para como mínimo nadar en ella. Y ante mí, una butaca estilo imperio con otra caja similar a la anterior.

Otra nota.

-“Ya estás aquí. Bienvenida. A partir de ahora rigen tus reglas, puedes mirar, tocar, participar o solo observar…Puedes quedarte en tu habitación o descubrir qué pasa en el resto de habitaciones. Puedes elegir el amante quieras y hacer con él o ellos lo que desees…tan sólo ellos te pedirán una cosa… ponte la máscara, deja todos tus prejuicios tras ella y sé…perversa”

Me decido a abrir la caja.

Continuará…

PROVOCAME!

Posted by sara in Sin categoría

Todos hemos oído hablar de las zonas erógenas de nuestro cuerpo, sí esas zonas que estimulándolas con pasión, ingenio y creatividad te pueden llevar al limbo del deseo… el interior de las muñecas, el cuello, los lóbulos de las orejas, los tobillos, los hombros… son algunos de estos puntos o zonas, Pero no creéis que nos dejamos uno? Uno que es mucho más intangible pero también capaz de darnos el mayor placer… No hablamos de otro que no sea esa masa gris que nos envuelve, nos mueve y nos motiva llamada cerebro.

Los hombres reciben miles de imputs que excitan y provocan su cerebro… las mujeres con sus vestidos, la publicidad, un escote descarado o insinuante, las piernas al bajar de un taxi, el aire que acariciando le levanta el vestido, los labios, un gesto, una sonrisa atrevida, una mirada directa, unos pantalones estrechos, el último desfile de los Ángeles de Victoria Secret, un susurro… ellos reciben miles de impulsos visuales que le provocan y le incitan.

Además de que tenemos menos imputs, las mujeres somos menos visuales y más de acción, más de provocación… una conversación subida de tono, una película erótica, un libro de sonrisa vertical, un mensaje, un susurro con las palabras adecuadas, regodearse en los detalles, fantasear… Y es aquí donde me pregunto, ¿por qué pocos hombres se atreven a PROVOCAR?

¿Tal vez por miedo al rechazo? ¿Pero y si hablamos de un matrimonio? ¿Porqué ella se pone una lencería o le espera con una noche especial y en cambio él no la PROVOCA?

Así que tras una consulta entre amigos, conocidos y desconocidos me he dado cuenta de que muchos de vosotros, apasionados varones, no sabéis cómo provocarnos. ¿Y sabéis una cosa? Nos ENCANTA! Que seáis descarados, directos, elegantes, insinuantes o lanzados… cada uno tendrá su estilo pero por favor PROVOCARNOS.

¿Y como hacerlo diréis, no? ¿Cómo se provoca? Antes de nada tenemos que tener claro que la provocación sólo tiene un objetivo y no es otro que despertar en la mujer sus instintos más salvajes de deseo, así que no hay que hablar del tiempo. Es decir, que cada gesto, verbo o palabra debe tener un tono erótico, digamos que picante.

¿Habéis probado en hacer el amor a tu amante vía sms?¿O vía email? Excitarla describiendo el recorrido de vuestra lengua, de vuestras manos, explicando que desearíais hacer si la tuvierais cerca… o decirle a la oreja cómo os hace sentir su cuerpo desnudo pegado a vuestra espalda… o lo que imagináis cuando se pone esa falda que marca sus caderas…

Si no lo habéis hecho, hacedlo y felicidades para los que lo hayáis  hecho porque habréis podido comprobar cómo se nos despiertan todas las hormonas, el deseo nos envuelve y nos nubla la razón.

Por favor, PROVOCAME!

P.D: Os animo a escribir cómo os gusta que os provoquen, cómo desearíais que os provocaran y también a dar ideas de provocación.

Una de las conversaciones habituales entre las amigas después de una cita perfecta con un supuesto príncipe azul es… “¿llamo yo primera? ¿Cuánto debo esperar para llamar o mandar un mensaje?¿Me llamará?¿Cuánto tardará?¿Mensaje o llamada?¿Llamará?”… al pasar unos días surge esa llamada tanto por alguna de las dos partes esperando los días y timings que nuestros consejeros y nuestro corazón nos dictaminan.

Segunda cita… “¿Si quiero algo más o menos serio o me gusta de verdad, ya sería un buen momento para acostarme con él? Aunque me muero de ganas pero quiero demostrarle que valgo”. Si fuerais seguidores de Sex and the City, sobre este tema tendríamos una de las grandes consejeras; Charlot York. Su teoría es que la “espera” va directamente proporcional a la duración de la relación llegando a postergarlo hasta un máximo de 3 semanas. Si tenemos en cuenta que muchas “primeras citas” tienen una duración no mucho más larga de esas 3 semanas, nos damos cuenta que tal vez durante ese tiempo nos podemos haber perdido una de las razones por las que continuar con él y no dejarlo.

Existe hasta “LA MALDICION DEL SEXO EN LA PRIMERA CITA”, donde si surge luego no volverás a tener una segunda cita y que por dejarnos llevar por nuestros instintos más salvajes de deseo, luego nos vemos arrastradas a pasar días pensando, pensando, pensando y pensando creyendo que así podríamos cambiar ese primer encuentro.

Tercera cita o preámbulo de la misma… “¿Me gusta, pero debo demostrárselo?¿Me doy mi tiempo para que vea que soy independiente y no estoy enganchada?¿Voy a hacerla sufrir un poquito? Que no sepa que me gusta tanto… ¿Una quedada con amigos?”. Otra vez el timing y el disimular lo que sentimos, lo que nos apasiona, pintando con cada pincelada nuestros sentimientos para que no vean la luz.

En este punto me viene a la memoria la última película de Julio Medem “Room in Rome” (Habitación en Roma), donde tras una presentación y dirección espectacular nos muestran esta forma tan apasionada que tenemos de amar las mujeres y que por miedo a la incomprensión del escéptico y defensor de su independencia del varón que nos acompaña, le ponemos riendas para guiarla y dejar paso a la razón.

Un consejo apreciados varones, si una mujer es lo suficientemente valiente para soltar esa rienda y realmente os gusta… dejaros de escepticismos y racionalismos, cerrad los ojos y disfrutad, seguro que os llevarán a un mundo maravilloso que por lo menos habrá valido la pena el vivir un momento tan… tan… tan inexplicable.

A todas estas preguntas se unen el qué decir, qué contar o no, qué vestir y cómo… es decir que mientras los inicios de esa relación en la que se supone estás intentando conocer a la otra persona para saber si realmente te cuadra, todos nos calzamos nuestras máscaras como si de un baile del carnaval de Venecia fuera todo esto.

La realidad es que no hay reglas, hasta metiendo la pata de la forma más escandalosa, puede hacer que el otro realmente se interese por ti… Ni acostarse la primera noche, ni cumplir o no con los timings esperados, ni mostrar o no lo que sentimos nos da la garantía de que vaya a ir bien o mal. Si realmente es la persona, funcionará y sino no.

Pero no sé porqué, estas estúpidas reglas nos dan seguridad para entreabrir nuestro corazón para que entre líneas el o ella vean la belleza de nuestro alma.

Así que señores, señoras… ¿Jugamos?

Nos levantamos temprano, nos arreglamos para estar bien guapas y sentirnos bien con nosotras mismas, vamos a trabajar, muchas de nosotras aprovechamos el medio día para ir al gimnasio y así ayudar a mantener la línea. Volvemos al trabajo, salimos de él y o vamos a recoger a los niños si los tenemos o hacemos la compra o recogemos la casa, ponemos la colada, lavamos los platos, atendemos a los familiares, amigos, pareja, arreglamos problemas, escuchamos, ayudamos, pensamos en nuestra propia carrera, en la tuya, en como vamos a presentar  un trabajo, estudiamos, pensamos qué vamos a  hacer para comer… y seguro que me dejo cosas, ¿no es así?

Y en esta vorágine de cosas, sentimientos y situaciones se acerca nuestra pareja con pasión a nuestra oreja, abrazándonos por detrás, se insinúa… esperando una respuesta… Tal vez hace unos segundos estaba cerrando una reunión comercial, o estaba viendo el último partido de Nadal de Roland Garros, o preparando a los niños para dormir, o estaba arreglando ese aparato que nunca consigues que vaya bien… pero él se gira, te mira y ya está, está preparado para desearte… En cambio nosotras cuando él está esperando una respuesta, nosotras estamos enfrascadas en 10 cosas a la vez…

En ese momento me pregunto: “-¿Dónde está mi botón?-“Sí ese botón que me desconecte de la vida real y me conecte con el mundo de la pasión y el sinsentido… sí, ese que tan fácilmente encuentra el hombre y que tanto nos cuesta a nosotras.

El cansancio, el estrés o la pereza pudieran ser perfectas excusas para pensar que no nos apetece. Pero no es así, ¿quién no desea sentir placer? Nadie, ¿entonces? ¿Porqué nos cuesta pasar tanto al SWITCH ON? Sencillamente por que ese botón maravilloso no existe, nosotras no tenemos esa deseada capacidad de desconectar de todo y dejarse llevar en cuestión de minutos o ¿segundos? Nosotras necesitamos un espacio de tiempo que nos lleve de A a la D de DESEO, un espacio de tiempo que nos inspire, nos incite y nos seduzca.

Entonces, ¿qué hacemos con ello? Por un lado nos debemos dar cuenta que todo aquello, salvo cosas de real urgencia, se pueden dejar para más tarde y que seguro que después de nuestro disfrute las haremos mejor. Es decir, introducir en nuestro cerebro la variable de que la invitación que nos hace nuestra pareja vale la pena escucharla.

Pero la parte más importante es encontrar ese espacio/tiempo que, como dije antes, nos transporte de A a D. Para eso la invitación de nuestra pareja no debe de ser pesada, ni repetitiva sino CREATIVA, así que aquí van algunas ideas:

UN MASAJE con abundante aceite, siempre empezando por intentar relajar y hacer sentir bien al otro. Luego, una vez alcanzado el relax, empezar a jugar excitando al otro, insinuando y haciéndola partícipe.

UN BAÑO con velas… Prepararlo, llevadla hasta el baño, desnudarla y ayudar a que entre en él… todo con mucho cariño y dulzura. Una vez esté dentro de la bañera, dejarla sola, que disfrute durante unos minutos y desconecte. Luego entrad y erotizarla bañándola.

UNA DUCHA… para los que no tengáis bañera. Las velas siguen siendo importantes, para que el ambiente sea relajante… Importante ducharla con mucho cuidado, haciéndole masajes por todo el cuerpo…sin buscar nada más (a no ser que ella os lo haga saber). Una vez acabado el baño… secadla con una toalla, recorriendo cada parte de su cuerpo, con cuidado, disfrutando de cada rincón… Repetiremos con nuestras manos con aceite o crema para el cuerpo… seguro que no se resiste.

CARICIAS; imaginemos que estáis viendo la televisión, haced que se estire y se sienta cómoda. Empezad a acariciar sin buscar vuestro placer, sino que ella se relaje… cuando veáis que está relajada colmadla de besos y palabras que la hagan sentir hermosa, sexy y deseada.

HABLAR DE SEXO con ella. Aquí tendréis que ser hábiles y saber si hablar con ella vía email, sms o directamente, y por supuesto encontrar el momento. Recordad que nosotras buscamos INSPIRACIÓN, no imágenes soeces y vulgares, normalmente el ver una película porno tradicional o el hablar de posturas concretas no nos va a hacer crecer el deseo… pero el hablar de FANTASIAS que podamos hacer realidad contigo sí.

Aquí hay algunas ideas, pero me encantaría saber cuáles utilizáis vosotros/as y así ayudarnos para que esa D esté más presente en nuestras vidas.