Hace alrededor de unos cinco meses, en una noche de esas llamadas de chicas, en las que nos reunimos para echar unas risas, hablar de cosas banales, salir, bailar y sobre todo pasar un rato entre amigas… Al llegar a una discoteca para tomar algo, un chico de forma atrevida y abierta desliza su brazo por mi cuello y me pregunta al oído: -“¿Cuál de todos los tíos de aquí te pone?”- Le puse una cara de extrañada por la pregunta a lo que reaccionó diciéndome –“Va venga, no seas tímida, dime qué tío te pone de todos los que hay aquí”-. Debido a su insistencia decidí contestar: -“Mmmmm pues poner ponerme… ninguno”-. Deberíais haberle visto la cara de desconcierto que puso a lo que añadió:-“¿Me quieres decir que entre las mil personas que habrá aquí no hay ni un solo tío que te ponga? ¡Qué exigente que eres!”- Y sin más se marchó dejándome con una gran incógnita… ¿Realmente los hombres van tan perdidos que todavía no se han dado cuenta de lo que realmente nos pone a las mujeres?”-.

 

Tras aquel desafortunado momento, aquella pregunta me ha ido rondando por mi cabecita contrastándola con otros momentos en los que “lo que nos pone” a hombres y mujeres difiere en gran medida.

¿Realmente no había ningún hombre que me “pusiera” entre las 1000 personas que allí habían? ¿Soy tan exigente? ¿Qué tipo de hombre me “pone”?… Cientos de preguntas pasaban por mi cerebro y tras consultarlo con amigas y conocidas llegué a una muy sencilla conclusión en la que todas coincidíamos… Las mujeres nos somos tan visuales como los hombres, o al menos esos imputs no nos hacen despertar nuestro deseo sexual. Tal vez os encontremos monos, guapos y hasta atractivos pero para que eso traspase al terreno sexual se necesita de un plus que nos despierte ese instinto básico, un plus que se encuentra más en lo inmaterial que en lo físicamente hablando.

 

Así que me pregunté qué cosas nos ponen de los hombres a nosotras… y esto es lo que salió:

Para empezar debemos tener claro este concepto; “la potencialidad de cuidar”, es decir cuanto hay en un hombre que transmita que puede cuidarnos oprotegernos… Si eres alto, de espaldas anchas y brazos grandes, tienes un plus visual importante. La seguridad y autoconfianza son básicas y si sabes transmitirlas tienes mucho terreno ganado. ¿Que no tienes nada de todo esto?… muéstrame que puedes cuidar de mi; el simple gesto de ponerme té en mi taza porque te has dado cuenta de que se me ha acabado; darme la mano para subir o bajar una escalera o simplemente preocuparte por mí… nos pone mucho, despierta nuestros sentidos y hacen que os percibamos de otra manera.

 

INTELIGENCIA… por favor si os acercáis a hablar con nosotras recordad que somos inteligentes, así que no os hagáis ni los guais dejándonos en ridículo, ni preguntéis cosas absurdas, ni queráis ser lo que no sois… y sino sabéis qué decir, ¡decidlo! Lo encontraremos sincero y refrescante: -“Hola, llevo toda la noche mirándote y ahora que me decido a hablarte no sé qué decirte, ¿me echas una mano?”—Tener una conversación inteligente os hará conseguir toda nuestra atención.

 

Mostrar interés en todo lo que os digamos. Guardad todos vuestros impulsos sexuales en vuestros jeans para el momento propicio y prestadnos toda vuestra atención… somos princesas que queremos que nos traten, nos cuiden, nos hablen y nos respeten como tales y si lo hacéis despertaréis nuestro lado más sexy, querremos conquistaros, coquetear, jugar porque habréis despertado ese lado sensual y coqueto que todas tenemos.

 

Aunque lo he comentado de puntillas en el primer punto, la confianza en uno mismo nos parece de lo más sexy. Muchos hombres confunden esto con que nos gustan los canallas o malotes, y no es eso, sino que ellos muestran y transmiten esa seguridad por cada poro de su piel. Confianza igual a seguridad que es igual a sexy en nuestro ADN.

 

Por supuesto que puede ser que por una extraña razón nos revolucionemos y todas nuestras hormonas se pongan en guardia al conocer a un hombre que despierte nuestro lado más salvaje, pero estas ocasiones, son las menos, ya que normalmente las distancias cortas os harán más atractivo y sexy que el veros en la palestra como trozos de carne que van a ser vendidos en el mercado.

 

¿Y qué hacer cuando ya habéis traspasado todos estos obstáculos, habéis despertado nuestro interés y os encontráis ante una noche con esa mujer que habéis estado deseando toda la noche?

 

Dos cosas… RESPETO y recordar que tras esa imagen de princesa se esconde toda una diosa del sexo (nos hará sentirnos seguras y deseadas). Y aquí sí que hay mil cosas que nos ponen en el más estricto significado sexual, que si os parece amplío en un nuevo post: ¿Qué nos pone en la cama?

 

Hasta aquí unos apuntes que espero ayuden en algo en este difícil mundo del deseo… Así como os animo a ampliar con lo que vosotras personalmente os “pone” o atrae de un hombre… ¿Les echamos una mano?

 

Fantasías…cuarta parte

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Allí, de pié, segura, mirándolos uno a uno, siento como están nerviosos… Yo calmada, inseguros. Ellas, inquietas… Voy mirándolos uno a uno y voy desechando los que no me atraen… de ellas me apetece un jovencita rubia, inocente… Debe de ser camarera por su vestimenta: camisa blanca y falda negra justo por encima de las rodillas… Ya tengo una elegida.

Entre ellos me llama uno la atención; su mirada es desafiante, no me teme, no se siente incómodo. Voy hacia él, me paro por el camino para quitar un par de corbatas a otros dos que me miran anonadados… “¿Supongo que no debo de ser la única que ha venido a cara, no?”… Leo en sus miradas que no saben lo que les espera…

Al llegar ante él, se levanta. “Magnífico, me planta cara… eso todavía lo hace más interesante”… Me mira fijamente. Lo rodeo como presa que voy a atrapar y me paro ante él. La tensión se palpa…

Me doy cuenta de que esto no puede ir en cuestión de fuerza, él me ganaría. Sino que debo ser como una sirena; seducirlo, embriagarlo … Así cazo yo.

Me muestro dulce con un beso que le regalo y engañarlo para que baje sus defensas, recorro su cuerpo con mis manos, dejo que me acaricie, me conto

neo entre sus manos para que sienta mis caderas. Siempre mirándonos, desabrocho su pantalón poco a poco y siento como cada vez se pone más excitado, me agacho ante la mirada atónita de los presentes… Le acaricio con mi lengua y siento como se rinde, como espera que le elija… cojo sus muñecas, las ato con la corbata y tiro de él… ya es mío.

La inocente rubia sabe que voy a por ella. Está deseosa pero no se atreve a moverse: “Es sumisa, será fácil”

Empiezo a bajar las escaleras tirando de mis dos presas tras de mí… Me siento victoriosa. La Domina que me había llamado la atención, me sonríe con aprobación.

Los llevo a la habitación de la puerta transparente… necesito exhibir mis trofeos, mostrar que ya lo he encontrado… ya sé cual es mi lado oscuro. Me coloco en el centro y con mi fusta golpeo la amalgama de cuerpos abriéndome paso. La directora de orquesta está furiosa… Me mira indignada, estoy rompiendo su juego… Pero ahora se trata del mío; “Seré generosa, aunque ella no lo sabe”. Ahuyento a todos los que se encuentran en la enorme cama de dosel, golpeándolos violentamente: “¡FUERA!” Hasta que llego ante mi “adversaria”. Nos miramos y le digo al oído… “Sangre Fresca”… tiro de la inocente y sumisa joven y acercándola a nosotras le digo: “¿Jugamos?”… Le cedo la corbata mientras ato al deseado neófito a los pies… “Mira, Disfruta y tal vez te deje participar…”

Mi compañera de juegos le está desabrochando la blusa a mi rubita… Yo le desabrocho la falda y se la deslizo llevándome una grata sorpresa; medias hasta media pierna. “Esta rubia tiene más escondido de lo que parecía”.

La desnudamos completamente… le toco su lisa melena que le cae hasta los hombros, huelo su piel… a dulce miel. La estiramos encima de la cama, se siente cómoda… empieza a jugar con nosotras; besarnos, tocarnos, desnudarnos… Mi acompañante me despierta el interés sabiendo exactamente dónde tocarme… “Me muero por sentir el cuerpo de mi trofeo atado a los pies de la cama. Este no lo pienso compartir”.

La otra ama se enzarza en un dueto con la supuesta inocente compartiendo conmigo caricias, entrelazando piernas, besos, lenguas, brazos, manos… Nos damos placer unas a otras. Nos oímos y el sensual jadeo de nuestros anhelos nos excita y recarga nuestras ansias de deseo… Vuelve el latido entre mis muslos… Sé que quiero más. Sé que me atrae el gemido ansioso que escucho a los pies de la cama, esa mirada furtiva que encuentro y que me escanea…….. de arriba a bajo. Intento contener las ganas de estar entre sus brazos, de sentir su fuerza, de sentir su cuerpo, de sentir….le.

Pero no puedo, la rubita, su dulzura, su morbo no es suficiente… mi trofeo me reclama, me llama, me desea… me

Sin que el cuadro teatral del dúo se perturbe me retiro. Me acerco al objeto de mis deseos, de mi locura, de mi pérdida de visión… él siente que quiero que sea todo para mí.

Levanta las manos con intención de que le desate… “Si lo hubiera querido, hace tiempo que se habría desatado. Pero creo que le gusta jugar”… así que mientras le miro; directa, clara, insinuante, fuerte, sensual… le desato.

Me alejo un poco de él, paso el suave tejido por mi cuello, un extremo, el otro, un giro, otro y…

soy

toda

tuya

Extrañado, se acerca a mí y tira conduciéndome a….

El martes 19 de Octubre 2010…

el desenlace!

FANTASIAS… Tercera Parte

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Justo cuando me dispongo a cerrar mis ojos y abandonarme a esas manos anónimas que saben acariciar tan bien… ZAS, ZAS, ZAS!!! Golpes de fusta apartan a mis amantes y me hacen regresar al mundo, digamos que real… Me giro y veo a una Domina en toda regla. Su aspecto frío, calculador, dominante, perverso…su mirada de no aprobación, su gesto distante, su ropa de látex rojo… su decisión, me impone.

Como si de esclavos o vasallos se trataran los dos amantes que me procuraban placer se postran a sus pies. Ella me mira y moviendo su dedo de lado a lado me dice: “NOVATA, esto no funciona así. Tú eres la que mandas, tú eres la que decides. Estás aquí para descubrir cual es tu PERVERSIÓN, tu vocación. No estás aquí para dejarte llevar sino para elegir tu transgresión particular y disfrutarlo.”

Saca una cadena con dos arneses que pasa por el cuello de los vasallos y con un gesto fuerte y decidido tira de ellos. Me guiña un ojo y veo como entra en una especie de celda de la que salen gemidos intensos.

Descolocada, me recoloco toda la vestimenta y camino en dirección contraria sabiendo que había empezado con mal pie. A mi derecha encuentro la habitación con la puerta de cristal…creo que será la opción más factible: MIRAR.

La habitación es exactamente igual que la mía, pero con un sofá que recorre todo el perímetro. En él veo a otras mujeres con máscara mirando hacia el centro donde una mujer, parece dirigir una orquesta de cuerpos femeninos y masculinos en posturas casi imposibles, con cambios de roles donde ellas sodomizan a ellos con arneses que parecen obras de diseño… Empiezo a comprender: “Las enmascaradas somos las “amas” de todo esto”… Empujo la puerta… Nadie se inmuta… y me siento en el sofá nada más entrar. El tacto es de terciopelo de un agradable color morado intenso.

Las palabras de la Domina resuenan en mi mente: “Busca tu lado más oscuro, más PERVERSO”… Miro indiferente la amalgama de cuerpos sin alma que se estremecen de dolor y placer. La directora de orquesta ha esposado a uno de los participantes, ha colocado la punta de un flamante zapato negro encima de la cama y con una media sonrisa y un gesto más que insinuante de su fusta acariciando su piel, le hace ver que desea que su hermosa lengua acaricie sus pechos, sus piernas, sus ingles, su pubis…y se recree en él…

“Sinceramente, esto sólo hace más que ponerme más a tono, despertar más mis instintos, pero ni deseo ser la que mira ni formar parte de esa obra teatral…” Me levanto del sofá morado y un escalofrío recorre mi nuca… Me giro y veo entre los actores una mujer que me mira fijamente y recorre con la punta de su lengua sus labios… Me acerco a ella… Ella se mueve insinuante, sibilina, como una serpiente… se estira ante mí… besa mis zapatos, lame mis piernas, se retuerce por mi corsette y se para a escasos milímetros de mi cara…. Jugamos al juego de sentir nuestros labios sin tocarnos hasta que nos besamos apasionadamente… “Nunca antes había besado a una mujer…suave, dulceeeeee…. Aaaaaaaaau!!!!! La muy…. Me ha mordido!!”. Se ríe a carcajadas, desafiante…

Sin pensarlo, instintivamente, giro su cara con un golpe seco que la hace caer… “Me gusta, extraño, ¿Qué me pasa?”. Salgo de allí, “¿Cómo he sido capaz de pegar a alguien? Pero no sólo eso sino que además me guste?….”

Estoy harta de tanta mujer, de violencia que no va conmigo… empiezo a caminar sin saber a donde voy, más puertas, más máscaras, más habitaciones… Unas escaleras que suben y que bajan… “Abajo ya se lo que hay… pues vamos a ver que hay arriba”

El lujo se desvanece, las puertas llevan números, el suelo es de moqueta antigua, el espacio huele a desinfección, como en los hospitales…todo es homogéneo, nada destaca por sí solo. El pasillo desemboca en una especie de comedor comunitario del que salen voces, conversaciones… Entro… me quedo en la puerta, me siento como un felino que busca a su presa… la máscara me aporta seguridad, anonimato. Lentamente reviso la estancia, de lado a lado… Deben de ser los mayordomos y trabajadores, gente no iniciada, gente como yo…NOVATOS. Se callan y me miran, hay mujeres y hombres, jóvenes, maduros, guapos, feos… Mi pulso se acelera, me doy cuenta que es esto lo que me gusta… CAZAR…

Hoy voy a tratar un tema que tal vez se salga un poco de la dinámica de los anteriores, pero me dejó tan perpleja que no me queda otra que compartirlo con vosotros.

El pasado 27 de Mayo de 2010, en la contra del periódico LA VANGUARDIA, leí este título como inicio de su entrevista diaria… Enseguida me cautivó. Me decía claramente que había unos placeres que con la edad se pasan o casi como si no tuvieras derecho a disfrutarlos… Así que la leí de inmediato y me sorprendió confirmar que ese placer que tiene fecha de caducidad no era otro que el sentirse mirada por los hombres como un ser bello.

Al llegar a una determinada edad dejamos de ser el blanco de las miradas de transeúntes, compañeros y desconocidos para pasar a ser invisibles, ¿Esto podía ser cierto?

En noviembre de 2009 asistí a la entrega de los premiso del Círculo de Mujeres de Negocios donde se agrupaban mujeres maravillosas; fuertes, inteligentes, decididas, apasionadas, interesantes, con carácter, personalidad… mujeres que te incitaban a pasarte horas escuchándolas y admirándolas. Mujeres que bajo los cánones y parámetros de la entrevista citada pasaban a la invisibilidad. Sinceramente, me negaba a creer que fuera así… tal vez no fueran miradas como una veinteañera, pero la riqueza que han labrado durante años brillaba de forma espectacular y tal vez ese sea el secreto… a una determinada edad ya no eres mirada pero sí ADMIRADA por ese interior que se expande hasta el lugar más recóndito.

Así que empecé a analizar, ¿porqué nos convertimos en objetos preciosos con el tiempo? Porque justamente, como dice el encabezamiento citado, NOS PREPARAMOS, tal vez inconscientemente, PARA LOS PLACERES SIN EDAD que son tales como; la amistad, la familia, la conexión con la pareja, la soledad bien entendida, el sexo, cultura, el conocerse a una misma, etc.

De entre ellos me quiero centrar en el sexo ¿Cómo no?, un placer que va increscendo con los años, que va despojándonos de ataduras, clichés y tabús, que nos va aportando serenidad, conocimiento y libertad… A medida que pasan los años vivimos nuestra sexualidad de una forma más decidida, sabiendo qué nos gusta y cómo, disfrutándola, soltando nuestro lado más salvaje y perverso y aventurándonos a conocer más y más.

Claro, esto me hace pensar, tal vez contemos con alguna arruga y un cuerpo que pasa el aprobado pero… nuestra sexualidad con los años desbanca el diez.

Me vuelvo a preguntar: -“¿Qué busco cuando deseo sexo? Disfrutar”-. La respuesta es clara, las conclusiones dejo que las saquéis vosotros.

Felicidades a todos aquellos hombres que saben desear a una mujer en su plenitud y felicidades a todas por ser un 10.